ANÁLISIS. A los 47 años de la reconciliación con Cuba, el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, decidió: “Declarar
persona non grata al embajador cubano, Basilio
Gutiérrez y dio a los 21 funcionarios cubanos un plazo de 48 horas para
abandonar Ecuador” (4 de marzo 2026).
Mucha gente lo atribuyó a presión del
presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que viene anunciando ‘la
liberación de Cuba’, pero detrás de la decisión del mandatario ecuatoriano hay prácticas
políticas de espionaje, adoctrinamiento,
que vienen realizando los castristas en Ecuador, desde hace 64 años.
La historia lo demuestra y, en los últimos tiempos, lo
han comprobado los gobiernos de Lenin Moreno, Guillermo Lasso, ahora Noboa. Su
equipo de inteligencia viene haciendo un seguimiento desde el 2025 y ha
descubierto que “agentes cubanos realizan en Ecuador acciones de espionaje, posiblemente
con soporte tecnológico de Rusia y China”. Hay “indicios sobre el supuesto
reclutamiento, a cargo de agentes cubanos de la embajada en Quito, de personas de
distintas organizaciones sociales, con el fin de desestabilizar al gobierno, en
coordinación con militantes del correismo” (movimiento político liderado por el
ex presidente Rafael Correa). Son datos revelados por la Alianza Código
Vidrio-Vistazo (nota: Cubanos en la mira
por ‘desestabilización’: inteligencia de Ecuador hizo seguimiento a agentes
extranjeros desde 2025.)
La intromisión en política interna, sin permiso de los
gobernantes demócratas, y con permiso camuflado de los dictadores de su línea
ideológica, se ha dado también en otros países de América, como se acaba de confirmar
en Venezuela. Durante la captura de Nicolás
Maduro y su esposa Cilia Flores, murieron 32 cubanos que formaban parte del
‘anillo de seguridad’ que los protegía. Datos recientes muestran que en el país
petrolero estaban (¿están?) asentados entre 10.000 y 20.000 personas, en el sector salud; entre 2.000 y
5.000, en áreas de seguridad, inteligencia y asesoría al régimen. Estas
brigadas y asesores han sido parte de convenios bilaterales de larga data (datos recogidos por IA). Hay fuentes que
creen que son muchos más en ‘inteligencia’.
En Ecuador residen 10.768
cubanos,
dice el censo del 2022 (dato de Primicias). Ocupan el sexto
lugar, después de los estadounidenses. Cifras del 2020 indicaban unos 3.130
registrados. Quiere decir que, en dos años, más que se triplicó la
cantidad. IA muestra un dato curioso:
“Reportes de la Unión de Cubanos en Ecuador mencionan que miles viven en un “limbo migratorio”. ¿Quiere
decir que viven en Ecuador con un control migratorio irregular?
Los dos países
registran casi la misma cantidad de cubanos, pero hay que tomar en cuenta que
Ecuador es un país pequeño con 18 millones de habitantes y Venezuela tiene 28
millones.
¿MUCHOS CUBANOS RODANDO POR EL MUNDO?
El fin de Maduro
habría producido una desbandada de cubanos vinculados a la medicina, deportes y
otras actividades incluidas en los acuerdos de cooperación bilaterales
cubano-venezolanos, pero principalmente, de los vinculados al área de seguridad.
Por el ascenso de
gobiernos de derecha en la mayoría de los países de América Latina, muchos
cubanos también han salido o están saliendo de allí voluntaria e
involuntariamente.
Hace pocas horas, Honduras despidió a 168 médicos cubanos
porque su nuevo presidente, Nasry
Asfura, amigo de Trump, decidió poner fin al convenio de colaboración
laboral. También Jamaica “puso fin a
las brigadas médicas cubanas”, pero su gobierno dejó abierta la opción de contratar
a profesionales médicos cubanos de manera individual, siempre y cuando se “cumplan
con las leyes laborales locales”. Hace esta oferta porque ya se ha confirmado la
explotación del gobierno cubano: envía sus médicos a otras naciones, pero el
gobierno cobra los sueldos y a los médicos que trabajan les entregan una cantidad
de dinero que apenas les alcanza para su subsistencia. Una amplia denuncia
sobre esta forma de explotación hubo en Brasil y recién lo confirmó Marco Rubio, secretario de Estado de
Estados Unidos que dijo: “Es trabajo forzado y una forma de trata de
personas”.
Ecuador acaba de
unirse al proceso de ‘desalojo’, expulsando a los diplomáticos cubanos.
Y se agranda la
masa de cubanos sin trabajo, errantes por el mundo, con dos opciones: regresar
a su país para vivir con restricción ideológica, en la miseria y sin dinero (porque
según la versión revolucionaria, tener negocio y dinero es ‘pecado’), o vivir a
la espera de que esa situación cambie, o reacomodarse en otro país de América donde
conseguir trabajos lícitos les resultará difícil por el estigma que tienen de haber sido formados por el ‘castrismo’ para
el espionaje y acciones armadas. Algunos
‘espías’, incluso, se cree que actuarían camuflados en la salud, la educación,
el deporte, la cultura.
Si por este
antecedente les resultara difícil encontrar trabajo lícito, podrían optar por vivir
en la ilegalidad y quizás a torcer su ruta hacia actividades ilícitas como la
delincuencia común, el narcotráfico, la minería ilegal.
¿Ecuador busca
curarse en sano?
HISTORIA
TORMENTA
POLÍTICA GENERÓ PRIMERA RUPTURA ECUADOR-CUBA
(Citas tomadas del libro ‘Un ciclón
llamado Fidel’, de Mariana Neira).
Cuba tuvo un
dictador tirano, Fulgencio Batista
que, el primero de enero de 1959,
huyó perseguido por los rebeldes armados que bajaron de Sierra Maestra,
liderados por Fidel Castro. Él, con
su barba muy crecida y su uniforme verde olivo, entró a La Habana el 8 de enero 1959. Hubo fiesta en América
y pronto Ecuador se dividió en ‘castristas y anticastristas’. Para ‘enfriar’ a
los ‘castristas socialistas’ y sostener al gobierno alineado con el capitalismo,
este país tuvo que romper relaciones diplomáticas (2 de abril 1962) con el gobierno de Castro que, de entrada,
incidió en la caída de dos presidentes:
José María Velasco Ibarra y Carlos Julio Arosemena Monroy.
Esta ruptura
concluyó el 24 de agosto de 1979,
cuando el ministro de Relaciones Exteriores del Ecuador, Alfredo Pareja
Diezcanseco, y el Director para América Latina y el Caribe de la Cancillería de
Cuba, Carlos Amat Flores, suscribieron el Acuerdo Formal para el
restablecimiento de las relaciones diplomáticas. Pareja Diezcanseco nombró
embajador a Jorge Pérez Concha.
El momento en el
que Fidel Castro y su tropa derrocaron a Batista, la derecha y la izquierda de Ecuador aplaudían la liberación de Cuba.
La prensa conservadora ecuatoriana le consideraba a Fidel Castro un “símbolo de libertad”.
La derecha comenzó
a modificar su criterio a partir del 17 de mayo de 1959 cuando el nuevo líder
cubano firmó la ley de Reforma Agraria y los latifundios de la United Fruit
pasaron a manos del Instituto Nacional de la Reforma Agraria. Eso produjo la
primera fricción con los Estados Unidos, sin embargo, el naciente gobierno
cubano era visto como simple reformista.
La señal de que
Castro iba más allá la dio en febrero de 1960 cuando firmó con la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas)
convenios para el intercambio de azúcar por petróleo. En junio de 1960 las
refinerías manejadas por empresas norteamericanas se negaron a procesar el
crudo soviético y en respuesta, Castro las nacionalizó. Estados Unidos replicó:
el 6 de julio de 1960, el presidente Dwight David Eisenhower redujo la cuota de
importación de azúcar cubana.
La prensa
conservadora ecuatoriana se pasó a la otra orilla. En agosto de 1960 ya hablaba
del “totalitarismo en Cuba”.
Cuando triunfó la
revolución cubana, Ecuador vivía un momento político especial que lo narra el
escritor Jaime Galarza Zavala, integrante entonces de la Juventud Comunista.
“Los partidos de
izquierda y Concentración de Fuerzas Populares (CFP) formaron la Unidad
Anticonservadora, de la que formamos parte sectores juveniles que nos agrupamos
en una organización a la que le pusimos el nombre de Unión Revolucionaria de Juventudes Ecuatorianas, URJE.
Vivían este
proceso de organización cuando huyendo de Batista llegaron a Guayaquil los
primeros refugiados cubanos con quienes los jóvenes de URJE tuvieron contacto.
Vinieron por acá
delegados de la revolución cubana. El primer
canciller que tuvo la revolución, Carlos Olivares, un brillante orador que
explicaba el proceso sobre todo a estas multitudes de jóvenes que estábamos
agrupados en URJE”.
SE DIVIDE LA IZQUIERDA
Cuando la
revolución cubana triunfó había en la izquierda mundial el convencimiento de
que existían solo dos maneras de hacer la revolución:
con los obreros, en alianza con los grupos progresista internos, como
sucedió en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) en 1917; o con los
campesinos, en alianza con los soldados, como en China, en 1949.
La revolución cubana no era ni de obreros, ni
de campesinos, pero los jóvenes de URJE la admiran, la consideran un ejemplo digno de imitar. Eso provoca un
enfrentamiento dentro de la izquierda
ecuatoriana.
El Partido
Socialista Ecuatoriano (PSE) que había sido fundado en 1926, se divide en 1963 y
surge el Partido Socialista
Revolucionario (PSRE) con una posición más radical.
En 1964 se forma
el Partido Comunista Marxista Leninista
del Ecuador (PCMLE) con disidentes del Partido Comunista Ecuatoriano (PCE)
vigente desde 1931. El PCE sigue la línea del Partido Comunista soviético y el
PCMLE la del Partido Comunista chino. Así nacieron los “cabezones” y los “chinos”.
La velocidad con
la que se extendía la simpatía por Fidel Castro y su revolución por América
Latina implicaba un peligro para el sistema capitalista de tal manera que Estados
Unidos se propone evitar la ‘contaminación’ y aislar a Cuba.
John F Kennedy
asumía la presidencia de los Estados Unidos ofreciendo durante su campaña el
programa Alianza para el Progreso.
Se descubrió el trabajo de la CIA por el
ex agente Phiplip Agee. En 1967 él dejó la CIA y se dedicó a
escribir el libro Inside the Company, CIA Diary que menciona sus operaciones en
varios países, incluido Ecuador. Lo publicó en 1975 y ha sido traducido a 27
idiomas. Sus ex colegas dijeron que lo hizo porque recibió un millón de dólares
de la inteligencia cubana, cosa que él desmintió.
La misión de Agee
y su equipo era llevar al gobierno de Ecuador a romper relaciones con Cuba y
acabar con los fidelistas. Con ese objetivo reclutó a agentes criollos que
cumplían múltiples funciones. Armaron las organizaciones anticomunistas que se
encargaban de publicar manifiestos en la prensa y convocaban a las marchas en
contra del comunismo. Los agentes también se infiltraban en los movimientos de
izquierda y sindicatos para espiar y armar fuerzas de choque que invitaban a
actuar violentamente en las manifestaciones pro Cuba. Otros agentes crearon
células terroristas para explotar bombas en las iglesias. No faltó, desde
luego, el seguimiento a las personas, la escucha telefónica.
Con ironía, Agee
escribió: “La mayor parte de esta actividad la financia el proyecto ECACTOR y cuesta alrededor de 50.000 dólares al año. En un
lugar como Quito, mil dólares semanales compran a mucha gente”. En el libro
hay una lista de setenta y un agentes
criollos. Constan desde simples pesquisas hasta personajes civiles,
periodistas, políticos, ministros, vicepresidente de la república, un militar
que fue miembro de la dictadura que más persiguió a los izquierdistas.
LOS AMIGOS
Desde el comienzo
de la revolución cubana, Fidel Castro fue admirado por líderes políticos,
estudiantiles e intelectuales con pensamiento de izquierda. Muchos hicieron
amistad personal con él, pero pocos lograron un nivel de acercamiento y
confianza tan intenso como el pintor Oswaldo Guayasamín y el político Manuel
Araujo Hidalgo.
Juntos fueron a
recibir en el aeropuerto Mariscal Sucre a la delegación isleña que llegó el
primero de septiembre de 1960 para la posesión del presidente José María
Velasco Ibarra.
Durante esas
elecciones, un hombre pequeño, de barba larga al que apodaban el ‘omoto’ por su
pequeña estatura, había sido elegido diputado. Era Manuel Araujo Hidalgo, coideario
y amigo de Velasco Ibarra, poseedor de una gran capacidad oratoria. Estaba ejerciendo
la presidencia de la Cámara de Diputados cuando el presidente le propuso el
Ministerio de Gobierno. Se posesionó el 16 de septiembre de 1960 y fuera de
todo protocolo continuó con un discurso izquierdista, fidelista. Eso le
preocupó a la CIA. “La campaña para promover la ruptura de relaciones
diplomáticas entre Ecuador y Cuba estaba detenida por Manuel Araujo Hidalgo, el
Ministro de Gobierno y admirador de la revolución cubana”. Entonces, “la
Estación comenzó una campaña para botar a Araujo, haciendo circular una hoja
volante llamándole comunista” (Agee). Araujo Hidalgo renunció el 16 de
diciembre de 1960.
El 3 de enero de 1961 el gobierno de Estados
Unidos decidió romper sus relaciones diplomáticas con Cuba y a su embajada
en Quito acudieron el pintor Guayasamín y otras personalidades ecuatorianas,
para patentizar su apoyo a la Revolución Cubana.
El país estaba
polarizado entre fidelistas y anticomunistas y no había un día que no hubiera
un acontecimiento, una noticia vinculada a Cuba, relegando a segundo plano a
otros temas de interés nacional.
El 18 de febrero
de 1961 el gobierno detuvo a cinco militantes de URJE por haber participado en
los incidentes de la Universidad Central. Eso motivó una cadena de
manifestaciones violentas de la CTE, los socialistas, la FEUE y la misma URJE
en Quito y Guayaquil.
El 28 de febrero
de 1961 el Frente Cívico Anti-comunista
denunciaba la penetración comunista en el gobierno… le exigía la ruptura de relaciones con Cuba e invitaba a crear un
“Frente de Defensa Nacional”. Firmaban 3 000 personas, en su mayoría
conservadores y socialcristianos.
El 15 de marzo de
1961, Fidel Castro dijo que Ecuador, Uruguay y Brasil apoyaban la revolución
cubana, y le complicó más al gobierno velasquista. El mismo día aparecía en
Cuenca el ‘Frente Cristiano Anti-comunista’ dirigido por Carlos Arízaga Vega y
ligado al Partido Conservador.
El 7 de mayo de
1961 se habla por primera vez de ‘guerrilla’.
El 31 de mayo de
1961 el Presidente asegura que “no hay en el Ecuador actualmente peligro comunista”.
POR LA NEUTRALIDAD
En medio de esta
vorágine y soslayando los embates anticubanos, Velasco Ibarra resolvió mantener
su política de “reconocer la libre determinación de los pueblos”. Esa
declaración aumentó la presión de los anticastristas para que rompa relaciones
diplomáticas con Cuba. El 12 de junio de 1961, el presidente dice: “Mientras no
haya motivo diplomático legal para romper con Cuba, no romperé con Cuba”.
El vicepresidente Carlos Julio Arosemena
Monroy que se había distanciado del presidente, pasó a liderar la oposición
y coqueteaba con los izquierdistas, creándole mayores problemas al gobierno.
Arosemena decidió
aceptar una invitación para viajar a Moscú. La presidencia consideró
“inoportuno”, pero el 18 de junio de 1961 partió hacia la URSS (Unión de
Repúblicas Socialistas Soviéticas) y otros países socialistas.
URJE respaldó esta decisión de Arosemena
movilizando a 35.000 indígenas de Chimborazo y Cotopaxi que se tomaron
Quito.
LA IZQUIERDA SE VIRA
Por el viaje que
había hecho a los países socialistas, la izquierda le veía al vicepresidente
Arosemena Monroy como el potencial líder de una revolución socialista en el
país y la izquierda le dio todo su apoyo. Y él fue recíproco. El 4 de
septiembre de 1961 consiguió del Senado la entrega de 50 mil sucres a la
Confederación de Trabajadores del Ecuador (CTE) para la realización de su
convención nacional en Ambato.
La CTE realizó una
huelga en contra de las medidas económicas dictadas por Velasco Ibarra el 15 de
julio de 1961, que incluían una devaluación de la moneda.
Después de un enfrentamiento a tiros en el Congreso entre
supuestos agentes velasquistas y el vicepresidente Arosemena, el 16 de
octubre de 1961 comenzó a hablarse de “complot revolucionario en contra del
presidente Velasco”. El primer mandatario negó que fuese un montaje para ir
hacia una dictadura, mientras Arosemena le acusaba de haber intentado
asesinarlo.
El primero de
noviembre de 1961, la FEUE (Federación de Estudiantes Universitarios del
Ecuador), de tendencia izquierdista, salió a las calles de Cuenca a
manifestarse en contra Velasco Ibarra “por sus acciones anticubanas”.
Con el
vicepresidente y los izquierdistas en su contra, Velasco Ibarra buscó a los
conservadores que le condicionaron su apoyo al rompimiento con Cuba. Lo rechazó
y resolvió continuar en el ‘grupo independiente’ o ‘bloque neutral’ de la OEA
que lo integraban México, Brasil y Chile.
El mismo día, 4 de
noviembre 1961, Velasco Ibarra le pidió a Fidel Castro “clemencia para Reynolds
González dirigente de la Juventud Obrera Cristiana recientemente detenido en La
Habana”, a punto de ser ejecutado. No sirvió de nada. Las manifestaciones se
extendieron a Quito y Guayaquil provocando once
muertos. El 6 de noviembre de 1961
Velasco Ibarra ordenó la prisión de su mayor opositor, el vicepresidente
Arosemena, y el presidente cayó. Aprovechándose de esa situación el Ejército pretendió poner en la presidencia
al doctor Camilo Gallegos Toledo. Tras un episodio que incluyó sobrevuelos
de aviones de guerra de la FAE y marchas de la URJE, FEUE, CTE apoyando al
vicepresidente, el Congreso le dio el
cargo a Arosemena Monroy (7 de noviembre).
CAUTIVO DE DERECHA E IZQUIERDA
Los anticomunistas
creyeron que Arosemena les cumpliría su sueño
de romper relaciones diplomáticas con Cuba y la izquierda veía en él al líder de una potencial revolución marxista
ecuatoriana. Por eso, tan pronto se instaló el nuevo gobierno, empezaron a
disputarse los espacios. El presidente se mostró dual.
Aún no se
acomodaba bien el presidente en su cargo, cuando el 12 de diciembre de 1961,
luego de que Fidel Castro declarara el carácter marxista-leninista de su
gobierno, sucedió un conflicto
diplomático en la embajada de Ecuador en La Habana, con cubanos que pedían
asilo. Este fenómeno venía dándose desde junio de 1961.
RECHAZO A LA NEUTRALIDAD
El 2 de enero de
1962, Arosemena reiteró que mantendrá su política de no intervención en Cuba.
Esta declaración
irritó a la derecha y las bombas se activaron, como en el año 61, y con ellas,
la campaña anticomunista.
MILITARES POR LA RUPTURA
El primero de
marzo de 1962, “infiltrados” en una marcha de la FEUE insultaron a los
militares. Los militares reaccionaron y se abrió otro frente anticomunista.
El 18 de marzo de
1962, Estados Unidos anunciaba que había “decidido respaldar plenamente al
nuevo movimiento iniciado en América Latina para contrarrestar actos
subversivos de inspiración comunista.
El 29 de marzo de
1962, el Comando Militar de la Tercera
Zona de Cuenca publicaba un comunicado pidiéndole al presidente Arosemena
que “rompa relaciones con países bajo la órbita soviética y aleje de sus cargos
a funcionarios de extrema izquierda… hemos capitalizado el sentir democrático y
cristiano tradicional del 90% de la nación que ha manifestado repudio
comunista”.
El primero de
abril de 1962, aparecen en el diario El Comercio furibundos mensajes anticomunistas pagados por los
grupos ‘Movimiento de Defensa de la Democracia’, sin firma de responsabilidad;
y ‘Frente Nacional Anticomunista’, con la firma del doctor Jorge Crespo Toral.
El 2 de abril de 1962, por decisión unánime, el nuevo gabinete
decidió que Ecuador rompiera relaciones con Cuba, Polonia y Checoeslovaquia.
En Cuba actuaba como Encargado de negocios interino, Gustavo Ruales que tenía
en la embajada a 180 asilados cubanos.
El embajador oficial de Cuba en Quito era Eduardo Corona Zayas que casi no
ejercía su función porque pasaba más tiempo en La Habana, atendiéndose de su
salud.
“La Estación celebró con champagne”, dice
Agee. Los anticomunistas y fidelistas, en cambio, realizaron marchas y actos
simbólicos.
Las relaciones
fueron restablecidas por el presidente Jaime Roldós Aguilera, el 24 de agosto 1979.
MNeiraperiodismo.blogspot.com 08 marzo
2026.
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